SANAR EL NIÑO INTERIOR

 

Todos llevamos dentro un niño pequeñito. Ese niño que está lleno  alegría, creatividad e imaginación, pero también de miedos, angustias y desconcierto, al que en psicología llamamos “el niño interior”.

El niño interior es una parte de nuestra personalidad. Evidentemente, no se trata de un niño de carne y hueso, sino de esa parte de nuestro “yo” que no ha crecido del todo. Se trata del niño que fuiste y que aún hoy, en tu presente, asoma en ti.

El niño interior es el resultado de las experiencias vividas desde el momento de la concepción.

Cuando somos pequeños todos pasamos por experiencias positivas y negativas. Si vivimos una situación negativa y somos capaces de solucionarla de manera adecuada (viviendo el dolor correspondiente, dándonos tiempo para sanar y cerrando las heridas), entonces esta experiencia se incorporará en nuestro “yo” sin causar daños y pasaremos a la fase sucesiva del desarrollo. Cuando esto no es posible, a veces por el simple hecho de que somos pequeños y no tenemos los recursos físicos, emocionales o mentales necesarios para gestionar esa situación, si no somos capaces de superar el impacto emocional de las experiencias vividas en la infancia, es probable que se generen sentimientos de ira, frustración y tristeza que terminarán afectando a nuestro niño interior, quien deberá cargar con el peso de estos problemas irresueltos. Como podrás suponer, estos sentimientos negativos afloran una y otra vez determinando cómo reaccionamos ante la realidad.

La sanación del Niño Interior es el proceso esencial para recuperar y fortalecer el amor a uno mismo es muy importante sanar las heridas emocionales que se fueron acumulando desde nuestra infancia, es decir, encontrar y sanar nuestro niño interior.

Rescatar a nuestro niño interior significa cambiar nuestra programación emocional, sanar las heridas que se generaron en la niñez y que se han quedado allí hasta el día de hoy, ocasionando problemas en nuestro mundo de adulto.

Uno piensa que ante las dificultades reacciona la persona adulta, sin embargo, a veces quien está llevando el control de la tormenta emocional es ese niño interior lastimado que habita dentro del cuerpo adulto.

Cada individuo puede avanzar enormemente en su evolución interna, si se ocupa de sanar las heridas emocionales que tuvo en su infancia, ya que verdaderamente dentro de cada persona aún existe aquella criatura vulnerable que se supone quedó en el pasado.

Con las constelaciones familiares podemos ver como esta nuestro niño, que necesita, que le ocurrió... y empezar un proceso de cuidado y atención de el.

Es importante conectar con nuestro “Niño interior” para sanar sus miedos y conflictos, pero también para recuperar todo su caudal de ternura y capacidad de amar. 

Sanar nuestro niño interior es, sin duda, de las mejores cosas que podemos hacer por nosotros mismos; a partir de este punto, el manejo emocional de nuestra vida puede transformarse enormemente.


Taller impartido por: CARME TUSET PADRÓ

Formada en Constelaciones Familiares con Bert Hellinger en la Hellinger Sciencia.  /  Formada en Pedagogía Sistémica, en Salud Sistémica por Stephan Hausner.  /  Terapeuta Gestalt. 

Más de 25 años impartiendo talleres de autorrealización.

 

Directora de la Formación de Constelaciones Familiares avalada por la Hellinger Sciencia y la Universidad CUDEC  /  Directora de la Formación de Terapia Humanista Integrada.  /  Coordinadora de la Formación De Pedagogía Sistémica CUDEC con el enfoque Bert Hellinger en Barcelona.


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