A menudo los hijos, permanecemos enganchados al juicio y reproche de lo que recibimos o no de los padres en la infancia, y de este modo perdemos la conexión con la vida. Sentimos que lo que recibimos no fue suficiente o no es lo que hubiéramos deseado, y aún de adultos continuamos en el enfado, reclamando todo aquello que creemos nos faltó. Esta actitud nos impide ver y tomar lo que si nos fue dado y hacer algo bueno con ello teniendo una vida exitosa. Al rechazar a los padres y lo que de ellos proviene, nos negamos también a nosotros mismos.

En ocasiones los hijos, no solo no toman de los padres, sino que pretenden ocupar el lugar del otro progenitor al lado de papa o mama, lo que dificulta tener una buena pareja; o quieren solucionar los temas pendientes de los padres o hacen de mediadores entre ellos, metiéndose en los asuntos de la pareja; o piden a sus propios hijos aquello que no pueden o no quieren tomar de sus padres o del otro cónyuge. Todo esto puede manifestarse como dificultades o problemas con la pareja, los hijos, el trabajo, el dinero, etc.

Sanar la relación con los padres implica decir SI – GRACIAS – POR FAVOR. Si a todo tal y como fue. Gracias por la Vida y todo lo que me dieron de más.  Y por favor mirad con buenos ojos si ahora lo hago a mi manera.

Mientras no podamos agradecer y tomar lo que fue, continuaremos en el enfado y reclamando a otros (pareja, hijos, amigos, sociedad) lo que todavía esperamos recibir.  A menudo esta demanda es tan grande que resulta difícil de sostener y las relaciones se rompen o se vuelven conflictivas. Esta demanda nos sirve de pretexto para echar la culpa de nuestros conflictos del presente a la infancia que tuvimos y no actuar.

Es más fácil permanecer en el enfado y la queja que sentir el dolor que detrás de ello se esconde. Dejar la queja, reconocer que papá y mamá hicieron lo mejor que sabían y ocupar nuestro lugar de hijos asintiendo a todo tal y como fue, facilita el camino a una buena vida; una vida de éxito personal, profesional y de pareja.  

 

Durante el taller trabajaremos desde la mirada sistémica de las Constelaciones Familiares, teniendo en cuenta los Órdenes del Amor de Bert Hellinger: el equilibrio entre el dar y tomar de nuestros padres, respetando la jerarquía y dando un buen lugar a los excluidos del sistema. 


Taller impartido por: CRISTINA DÍAZ PELLICER  

Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación  /  Postgrado Interuniversitario en Acogimiento, Adopción y Postadopción.  /  Máster Especialista en Sofrología Caycediana.  /  Formación en Constelaciones Familiares.  /  Terapeuta Gestalt.  /   Máster Practitioner y Trainer en PNL.  /  Formación en Intervención y Terapia Estratégica.   /  Especialista en Intervención Sistémica con familias, niños y adolescentes.  /  Coaching Wingwave.  /  Formación en Pedagogía Sistemica. Coordinadora de la Formación en Terapia Humanista Integrada.

CARME TUSET PADRÓ

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