Taller: Sanar las heridas de la infancia. Gestación, infancia y adolescencia. 

Sábado 16 de junio de 2018 de 16 a 20h 

en Centro Internacional de Terapias (Barcelona)  

 

Hoy sabemos que nuestra vida psíquica comienza ya antes del nacimiento. Antes de nacer los seres humanos somos capaces de percibir, sentir y reconocer. Lo que se experimenta durante el embarazo y el parto tiene un efecto determinante sobre el posterior desarrollo físico y psíquico de la persona.

Al nacer lloramos para obtener la atención de mamá y, de este modo, asegurar nuestra supervivencia.  Sentirnos mirados por papá y mamá, tener su cuidado y protección, nos aportará la seguridad y confianza suficiente para explorar el mundo y relacionarnos con el entorno de forma equilibrada.

A medida que vamos creciendo, aprendemos a hacernos cargo de nosotros mismos, tanto física como emocionalmente, y lo hacemos tomado como modelo los cuidados que hemos recibido en la infancia. A partir de estas primeras experiencias vamos a ir creando y desarrollando nuestro autoconcepto y nuestra capacidad de autorregulación.  

Pero ¿qué sucede cuando papá o mamá no están suficientemente presentes para el niño? ¿qué sucede cuando el cuidador, en repetidas ocasiones, no cubre sus necesidades? ¿qué sucede si el niño no puede calmar la ansiedad presente en dichas situaciones?

En estos casos el niño puede mostrar básicamente, bien un enfado crónico y exigencia constante hacia sus padres y hacia la sociedad; o volverse pasivo y retraído llegando incluso al aislamiento social. Al hacerse mayor tendrán dificultades en regular su estado de ánimo y sus respuestas emocionales.

Nos creemos libres, pero vivimos condicionados, entre otras cosas, por la manera relacional aprendida en la infancia. Las situaciones de estrés actúan como detonante, poniéndose en marcha de forma inconsciente, comportamientos aprendidos de pequeños que, si bien en su momento resultaron ser útiles, en la actualidad nos traen más de un problema en diferentes áreas de nuestra vida e interfieren en nuestras relaciones personales.

La solución implica un cambio de mirada hacia nosotros mismos y también hacia nuestros referentes de la infancia.  Abrazar como adultos al niño que fuimos. Dejar de pedir fuera lo que solo nosotros podemos darnos. Liberar el dolor que quedó congelado en el niño interior herido.

De este modo podremos permitir que aflore nuestro Yo autentico, dejar atrás la pesada carga del pasado, desarrollar todo nuestro potencial y vivir de forma más consciente, retomando las riendas de nuestra propia vida.

 “Cada vida es una obra de arte, creada con todos los medios posibles” Pierre Janet

 

Inversión: 50 euros


Taller impartido por: CRISTINA DÍAZ PELLICER

Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación  /  Postgrado Interuniversitario en Acogimiento, Adopción y Postadopción.  /  Máster Especialista en Sofrología Caycediana.  /  Formación en Constelaciones Familiares.  /  Terapeuta Gestalt.  /   Máster Practitioner y Trainer en PNL.  /  Formación en Intervención y Terapia Estratégica.   /  Especialista en Intervención Sistémica con familias, niños y adolescentes.  /  Coaching Wingwave.  /  Formación en Pedagogía Sistemica. Coordinadora de la Formación en Terapia Humanista Integrada.

CARME TUSET PADRÓ

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